lunes, 24 de julio de 2017

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX (6)

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX


Durante el bombardeo de Barcelona de 3 de diciembre de 1842, un total de 1014 proyectiles cayeron sobre la ciudad antes de que desapareciese la junta tras haber desvalijado la Diputación, de la que desaparecieron 36.000 duros. (Orellana, II: 128)



El día 4 entraron en Barcelona Van Halen y Espartero. La Ciudadela y los edificios más emblemáticos habían sido tomados militarmente, y Van Halen, capitán general y reconocido masón, declaró la ciudad en estado de sitio por tiempo indefinido. Las medidas de castigo fueron muy duras, aplicándose la pena de muerte para los cabecillas de la revolución, deportando a Filipinas a otros responsables de la revuelta. La milicia fue disuelta y fueron condenados a muerte trece componentes de las patuleas que habían protagonizado la revuelta.

Los sucesos de Barcelona, a la que como castigo la obligó a pagar una contribución extraordinaria, supusieron el comienzo del final de la Regencia de Espartero.

El gobierno de Espartero comenzaba a experimentar un desprestigio tan rápido como completo. Odiado por las clases conservadoras, en el pueblo tenía su principal apoyo, y sin embargo, hacía lo posible para divorciarse de éste. (Blasco 1892: 28)

Alarmado él mismo por los acontecimientos que había provocado, acabó disolviendo las Cortes el 3 de enero de 1843, y es que

Espartero temía que las Cortes, a las cuales debía la regencia, le pidieran estrecha cuenta de sus actos, y por evitarse un voto de censura, se apresuró a disolverlas, convocando la reunión de un nuevo Parlamento para el 3 de abril de 1843. (Blasco 1892: 45)

Pero las subdivisiones de los republicanos se producían también en la otra rama, surgiendo la rama radical y la rama revolucionaria. Esta última rama, encabezada por Abdón Terradas, francmasón, que en 1842 había sido nombrado alcalde de Figueras, proclamaría en 1843 la república en esta ciudad, lo que significó que fuese enviado al exilio, aunque esto no significó la paralización de su actividad, ya que en agosto del mismo año provocó una insurrección en Barcelona que acabó con un nuevo bombardeo de la ciudad por orden del presidente del gobierno, Luis González Bravo.

Todo quedaba, pues, listo para una nueva asonada que podía producirse en cualquier momento. Éste llegó el 27 de Mayo de 1843, con un pronunciamiento del coronel Juan Prim, en Reus. Consecuencia inmediata del mismo fue que Mendizábal partió nuevamente al exilio.

El fin de la regencia de Espartero era un objetivo firmemente sostenido por sus adversarios, y en ese sentido, Juan Prim y Lorenzo Milans del Bosch promovieron el alzamiento en Reus. En el manifiesto publicado el día 30 de mayo de 1843 señalaban:

el porvenir de nuestra España es negro; a cara descubierta se le prepara la precaria y envilecida existencia de una colonia extranjera, y esto no es un misterio; tres años ha, y nadie lo ignora, que la voluntad extraña rige el país. No, españoles, basta de decepciones, no más envilecimiento. Hora es llegada ya de cortar de raíz los males que nos agobian. Hora es llegada ya de que pongamos los medios de coger el fruto de tanto afán. Hora es llegada ya de acabar con tanto obstáculo. Hora, en fin, es llegada ya de que, irguiendo la cabeza, nos proclamemos españoles y derroquemos para siempre y de una vez tanta falacia, tanta astucia, tanta traición. Para ello tenéis que hacer otro esfuerzo; grande, sí, pero el último. Unánimes levantad brazo y voz contra esta funesta falange de traidores, que a la dicha y prosperidad nacional se oponen. Levantémonos contra esos hombres de maldición, que ensayados en el Nuevo Mundo, lo entregaron al enemigo, y que ahora completarán su obra, si no los atajamos, vendiendo la madre patria al extranjero. (Orellana, II: 157)

Barcelona se uniría al alzamiento el 8 de junio; Igualada lo hacía el día 6; Lérida y Mataró el día 7; Manresa, Cardona, Cervera, Granollers… el día 9; Gerona el día 10… Mientras Zurbano sitiaba a Prim en Reus, donde el día once los gritos de los sitiados y de los sitiadores se sumaban en vivas a la constitución y a Isabel II.

Mientras Zurbano iniciaba un sitio de Barcelona que era finalmente abortado, el 15 de Julio de 1843.

En el curso de este pronunciamiento, el 20 de julio de 1843, se pronuncian los moderados Narváez y Serrano. En Torrejón de Ardoz, las tropas de Narváez tuvieron un enfrentamiento con Seoane, jefe de las fuerzas de Espartero, quién acabó abandonando el campo, y las tropas, confraternizando, entraron juntas en Madrid el 23 de julio, dejando la expedita la entrada de Prim y de Serrano.
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viernes, 14 de julio de 2017

SIGLO XIX: OBJETIVO, LA DESTRUCCIÓN DE ESPAÑA (6)

Y ¿qué influencia tuvieron estos acontecimientos en España?

Con la revolución de septiembre de 1868 y el inicio del Sexenio Democrático se abrió una nueva etapa para el obrerismo español, decretando el Gobierno Provisional la libertad de asociación. En aquella época ya se habían producido los primeros contactos con la AIT, fundándose la Dirección Central de las Sociedades Obreras de Barcelona, formada por sociedades de distintas profesiones, que hicieron pública una llamada “a los obreros de Cataluña”, convocando la celebración de un congreso obrero que se celebraría en diciembre de 1868 en Barcelona, donde estarían representadas un total de 61 sociedades. En aquel congreso se acordó apoyar la instauración de una República Federal, la participación de la clase obrera en las elecciones y al cooperativismo, y a la publicación del periódico La Federación, que llegaría a ser el periódico internacionalista más relevante de España, acordándose también la creación de comisiones mixtas de patronos y obreros en las que se tratarían sus reivindicaciones. (Tormo: 13)

Giuseppe Fanelli da pie, el 24 de enero de 1869, a la creación de la AIT en Madrid, que en 1872 acabará expulsando a la federación madrileña, de tendencia marxista, y que finalmente será el germen del PSOE y de la UGT.

Alcoy se convirtió en la segunda federación en número de afiliados de toda España, siendo superada tan sólo por Barcelona. La Comisión Federal celebraría en Alcoy, cuatro años más tarde, su primera sesión el siete de enero de 1873.

A partir de este momento se denota un importante activismo revolucionario:

El 21 de marzo hubo una gran manifestación en Barcelona, al frente de la cual iba Pascual Madoz, en protesta por las políticas aduaneras.
El 21 de diciembre de 1869 se publica el primer Manifiesto de los Trabajadores internacionales de la sección de Madrid a los trabajadores de toda España, en el que entre otros asuntos se señalaba: 
La república federal, como forma política, es a nuestro entender la menos mala de todas las formas de gobierno; pero, entendedlo bien, bajo el punto de vista político. La república federal deja a todos los ciudadanos que tienen medios, por otro nombre capital, una esfera más ancha donde poder desarrollar su actividad absorbente, pero es igualmente impotente, como lo son todos, absolutamente todos los sistemas políticos, para resolver el problema de nuestra emancipación. Poco conseguiría el pobre pajarillo, preso en estrecha jaula, con tener delante de su vista un dilatado espacio: dejadle en cambio sólo el sitio para salir y él se extenderá hasta escalar las nubes.
En el verano de 1870 se organiza el Primer Congreso Obrero Español en Barcelona y se crea la Federación Regional Española de la AIT.
El Congreso de la Primera Internacional se inició el 19 de junio (de 1870) en el teatro del Circo de Barcelona, siendo inaugurado el comicio por Rafael Farga y Pellicer en nombre del Centro Federal de Sociedades Obreras, pronunciándose Farga en contra del imperio del capital, del Estado y de la Iglesia, y a favor del desarrollo de la Anarquía y la libre Federación de libreas asociaciones obreras. Al congreso asistió un centenar de delegaciones de Andalucía, Valencia, Aragón Castilla y Cataluña. (Tormo: 16)
Ya en su primera sesión se acordó la adhesión a la AIT siendo, así, la fecha de  fundación de la Federación Regional Española de la Primera Internacional (FRE).
 “En Cataluña, Valencia y Andalucía continuó prevaleciendo el ideal sindicalista, pero sobre él se sobrepusieron grupos de anarquistas de varias procedencias, dispuestos a liquidar el mundo burgués medíante actos de violencia personal. Entre 1892 y 1897 Barcelona fue teatro de una endémica manifestación terrorista, que mucho antes de la guerra callejera de 1917 a 1922 le dieron triste fama en los anales del subversivismo mundíal. Esta expansión anarquista costó la vida a don Antonio Cánovas, primero de los presidentes del Consejo que había de ser inmolado en el ara de la batalla social.” (Vicens 1997: 66)

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sábado, 8 de julio de 2017

FERNANDO VII, DESEADO Y FELÓN (4)

El 1 de Octubre de 1823 Fernando VII tenía nuevamente el poder absoluto, con el que ordenó un decreto por el que anulaba todos los actos del gobierno generados desde el 7 de marzo de 1820.
En esa marcha “curiosa” del conocido como “deseado” y como “felón”, da comienzo la conocida como “década ominosa”.



El ejército de los cien mil hijos de San Luis permaneció en España, y por su mantenimiento, según denuncia el Manifiesto de los Realistas Puros, recibía
el gobierno francés ocho millones de reales todos los meses para que nos haga el favor humillante de la continuación de sus tropas. A este efecto se han creado contribuciones extraordinarias sobre diferentes ramos de la industria pública, las cuales, después de cubrir el expresado tributo, producen muchos sobrantes que, a costa de nuestra pobreza general, el rey y sus favoritos han debido destinar, con la mayor imprudencia, hacia otros propósitos.

Las represiones sobre los responsables del trienio liberal se verían mitigadas el 24 de mayo de 1824 con el decreto de indulto del que quedaban excluidos los autores de las rebeliones de Cabezas, de la isla de León, de la Coruña, Zaragoza, Oviedo, Barcelona y Ocaña, así como otros que quedaban relacionados especialmente.
Pero las maquinaciones siguieron en la península; se pergeñó una conspiración que pretendía, mediando una convocatoria real, un cambio total de régimen tras secuestrar a los principales jefes militares con el objetivo de deportarlos a Filipinas, extremo que no llegó a cumplirse, supuestamente, porque la información trascendió. (Suárez 1948: 90)
En ese sentido, en Tarifa se produjo un levantamiento el mes de agosto a favor de la constitución que fue cortado con el fusilamiento de su promotor, Pedro González Valdés y treinta seguidores, y en Aragón se produjo un levantamiento a favor del infante don Carlos, que fue sofocado. En la represión de estos levantamientos tuvo especial significación el conde d’Astorg, militar francés.
Carlos Marx asevera que el 24 de septiembre de 1824 fueron fusiladas, ahorcadas o descuartizadas mil doscientas personas. (Marx)

Ante estos acontecimientos, señala Carlos Marx que Federico el Grande, conversando con su ministro de guerra, le preguntó que país europeo le parecía más difícil de arruinar. Al ver que el ministro titubeaba, respondió por él: “Ese país es España, puesto que el gobierno español hace ya muchos años que se empeña en arruinarlo y no lo puede conseguir.

Sigue señalando Carlos Marx que
Era un rasgo peculiar de España el que todo campesino que tenía un escudo de piedra sobre la puerta de su mísera cabaña se consideraba hidalgo y que, en consecuencia, la población rural, aunque pobre y expoliada, no solía sentir la honda humillación que exasperaba a los campesinos del resto de la Europa feudal. (Marx 1854: 163)

A pesar de la amnistía, la conflictividad, así como la marginación o asesinato de los elementos desadeptos a Fernando VII estaban a la orden del día. Así, y como consecuencia de un levantamiento ultra realista fracasado, fueron fusilados en 1825 el mariscal de campo Jorge Bessieres (de extraña historia personal, ex masón y en estos momentos ultra realista), el coronel Francisco Baños, los comandantes Valerio Gómez y Antonio Peranton y otros. Los documentos que poseían fueron quemados por el conde de España.
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martes, 4 de julio de 2017

EL DERECHO DE INDIAS (6)

EL DERECHO DE INDIAS (6)


Como hemos señalado, “en España surgió el debate, patrocinado o al menos consentido cuando no favorecido por el rey, no sólo sobre la cuestión del indio, de su naturaleza, derechos y regulación jurídica, sino también sobre la misma colonización, lo cual evidencia la altura de miras y la grandeza de una sociedad que vista desde hoy merece la mayor de las consideraciones.” 



Estos abusos se achacaban a los encomenderos, y como consecuencia, en lugar de pedir responsabilidades a éstos, se cuestionó la idoneidad de la encomienda; desde un principio se cuestionó si la corona tenía derecho a la misma o no. La cuestión consistía si con la encomienda se privaba de libertad al indio o no. Tal vez si se hubiesen cuestionado si con la encomienda se abría paso a una organización municipal, hubiese sido menor la discusión, y menor la incidencia en la creación de la leyenda negra, porque, al parecer, los enemigos de España lo tenían muy fácil, ya que de España surgía la materia prima de su obra, y en España es donde causaría mayores estragos. Recordemos que, como ya hemos señalado más arriba, Colón se excedió en sus atribuciones, por lo que fue hecho preso. “Ya en 1501, la reina Isabel mandaba a su visitador Nicolás de Ovando, con instrucciones de revisar el sistema de encomiendas de la isla de La Española, ante las numerosas noticias de maltratos hacia los indios. Las instrucciones contienen recomendaciones de velar por que se dé un buen trato a los indios, de castigar los excesos e, incluso –cosa que no se repetirá en toda la historia del Derecho Indiano-, de ‘convenir con los indios los gravámenes para que ellos sepan que no se les hace injusticia’”

¿Y las denuncias de Bartolomé de las Casas? No fue todo negativo lo que procuró Bartolomé de las Casas, ya que “Por efecto de las denuncias del dominico y de otros religiosos, en la Universidad de Salamanca se crea una escuela de juristas que elaborará el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la «igualdad natural de todos los pueblos» y de la ayuda recíproca entre la gente.”

No cabe duda que en la Conquista se produjeron abusos, pero, conforme a lo que dice Vittorio Messori, «lo que debe sorprendernos no son los abusos iniciales, sino el hecho de que esos abusos se encontraran con una resistencia que provenía de todos los niveles -de la Iglesia, pero también del Estado mismo- de una profunda conciencia cristiana….las obras como la Brevísima relación de la destrucción de las Indias de fray Bartolomé fueron utilizadas sin escrúpulos por la propaganda protestante y después, por la iluminista, cuando en realidad son -para utilizar las mismas palabras que Chaunu- «el más hermoso título de gloria de España». Estas obras constituyen el testimonio de la sensibilidad hacia el problema del encuentro con un mundo absolutamente nuevo e inesperado, sensibilidad que faltará durante mucho tiempo en el colonialismo protestante primero y «laico» después, gestionado por la brutal burguesía europea del siglo XIX, ya secularizada. Hemos visto cómo, de la Corona para abajo, no sólo no se tomaban medidas contra una denuncia como la de Las Casas, sino que se trató de poner remedio con leyes que tutelasen a los indios del que el «denunciante» mismo sería proclamado protector general. El fraile surcaría el océano en doce ocasiones para hablar ante el gobierno de la madre patria en favor de sus protegidos; en todas esas ocasiones iba a ser honrado y escuchado y sus cahiers de doléances iban a ser trasladados a comisiones que posteriormente los utilizarían para redactar leyes, y a profesores que darían vida al moderno «derecho de gentes».»

“Nos encontramos ante un hecho inédito, que no tiene parangón en la historia de Occidente, y resulta mucho más sorprendente si se añade que Las Casas no sólo fue tomado en serio, sino que, probablemente, fue tomado demasiado en serio.”   Va siendo hora de desbrozar la realidad y tomar en consideración una legislación que puede ser ejemplo en muchos campos: el Derecho de Indias.

El mismo Messori ayuda en la labor cuando nos facilita los pensamientos de investigadores serios, que también los hay en el mundo anglosajón, como los del  norteamericano William S. Maltby, «las exageraciones de Las Casas lo exponen a un justo e indignado ridículo». O, por citar a Jean Dumont: «Ningún estudioso que se precie puede tomar en serio sus denuncias extremas.» Entre los miles de historiadores que existen, citaremos al laico Celestino Capasso: «Arrastrado por su tesis, el dominico no duda en inventarse noticias y en cifrar en veinte millones el número de indios exterminados, o en dar por fundadas noticias fantásticas como la costumbre de los conquistadores de utilizar a los esclavos como comida de los perros de combate...»

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sábado, 1 de julio de 2017

LA INQUISICIÓN Y LA BRUJERÍA (2)


LA INQUISICIÓN Y LA BRUJERÍA (2)


Cuando el fenómeno llegó a España con los que huían de la persecución en Europa, las gentes se alarmaron y comenzaron a contagiarse del espíritu europeo. “Como la violencia empieza a hacer estragos, el orden interviene. Lo hace depositando el problema en manos de la Santa Inquisición… hacia 1609…los inquisidores se dejan ganar por la presión…pero la Inquisición es una casa muy seria: hay que estudiar los sumarios, documentar las acusaciones…”



Los días 7 y 8 de Septiembre de 1610 se celebró en Logroño auto de fe en que fueron relajadas once personas por brujería. Ese hecho movió a la Inquisición a realizar un estudio en profundidad sobre la brujería, lo que condujo a determinar que la brujería era un fenómeno que acontecía a personas enfermas, que como tal debían ser tratadas por especialistas. Ejemplar la actuación del Inquisidor de Logroño, Alonso de Salazar Frías que, mientras en Europa y sus dominios se quemarían brujas hasta un siglo después de que él hubiese fallecido, salvó del martirio a un número indeterminado de infelices.

La posición del Santo Oficio fue puesta a prueba con ocasión de los problemas de Zugarramurdi,”cuando en 1612, el inquisidor de Logroño, Salazar y Frías, hizo notar en un célebre informe dirigido a la Suprema, hasta qué punto carecían de fundamento los supuestos aquelarres e intervenciones diabólicas, reduciendo todo aquello a su real dimensión de habladurías y chismes, fruto de la ignorancia. Ese informe, donde textualmente se dice que no hubo brujas ni embrujados hasta que se habló y se escribió de ello, ha sido considerado como un monumento a la razón por encima de la superstición general reinante entonces.”

Pero el asunto no queda en la genialidad de una persona; pocas cosas, en la Inquisición quedaban relegadas a la genialidad de una persona; así, don Alonso de Salazar coincide en sus postulados con los que defendía  Pedro de Valencia, “que había estudiado los procesos de brujería y llegado a la conclusión de que, en la mayoría de los casos, eran invenciones de los testigos, producto del miedo, manifestaciones de algún trastorno mental o, simplemente, una tapadera para encuentros indecentes.” 

Los inquisidores determinaron que estas actividades eran alucinaciones provocadas por la ingesta de determinadas drogas, y propio de gentes con salud mental deteriorada. Pedro de Valencia, teólogo, manifestó que “No debe hacerse gran caso de los testigos en estas materias aunque sean muchos y graves, porque sabemos que cuando los emperadores romanos perseguían a los cristianos, se justificó contra ellos con muchos testigos conformes que mataban niños, se juntaban de noche a comerlos y se mezclaban hombres y mujeres a oscuras para obscenidades horrendas….Pedro de Valencia concluyó manifestando que para ningunas causas necesitaba tanta crítica el santo oficio como para las de brujos y magos ; que seria conveniente se formase instruccion particular que sirviera de gobierno á los inquisidores en adelante, y que nunca le parecería seguro condenar á relajacion los negativos de este crimen por mas pruebas que hubiere, mediante ser todas ellas muy falibles, y que es mejor en caso de duda dejar sin la condena a un culpado, que castigar un inocente, ó imponerle mayor que la merecida.”

Estos informes emitidos por especialistas no pasaron desapercibidos en la Inquisición. Consecuencia de ellos, “los Inquisidores españoles adoptaron frente a la brujería una actitud escéptica, y se las persiguió más por presuntos engaños o supercherías que por creyeran seriamente en sus contactos con el demonio y que hubiese componente herético en sus actividades.”

Como consecuencia, y al considerar a la brujería como un acto de debilidad mental, “mientras que la Inquisición solía mostrarse dura y tajante con judios, mahometanos y protestantes, se mostró inusitadamente blanda en cuanto al castigo de la brujería y otras formas de delitos mágicos. Tan blanda, que considerado con los ojos de un europeo del norte o del centro de Europa, debió resultar un escándalo.”

Obviando estos datos, siguen existiendo autores que hacen afirmaciones como la que sigue: “Durante la Edad Media la Iglesia reinventó la brujería como significante antagónico a la voluntad de Dios y como desafío a sus representantes legítimos en la tierra. La bruja mala, un invento de la teología cristiana. Todo lo contrario a su ordenamiento caería bajo el signo del pecado, estigma por excelencia de la violencia política de la Iglesia. Bajo sus fueros quedarían proscritos los conocimientos sobre el cuerpo y la sexualidad sometida al dominio del tabú; sobre todo la de la mujer, sometida irremediablemente a una cultura de subordinación patriarcal por encargo o maldición del Dios- Padre en Génesis.”  Para estudiosos de ésta categoría de nada vale remarcar la estadística incluida en la primera parte de este apartado de brujería, y que señala que fue el poder civil, y en Europa, no en España, quién se llevó la parte del león en la persecución de brujas.

Esas cosas y otras, como el caso de Rodrigo de Xerez, el “importador” del tabaco de América, son usadas de forma aviesa por quienes desconocen o niegan con dolo la verdad histórica.
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viernes, 16 de junio de 2017

Los intereses europeos en la destrucción de España (7)

Con los objetivos cubiertos, la prensa inglesa de 1824 reflejaba la situación, tan a su placer: “Al presente, no sólo no posee España una sola pulgada de tierra en aquella vasta región, sino que es actualmente perseguida por las armas victoriosas de Colombia, que después de de haber conquistado su propia independencia, ha tomado sobre sí la libertad de sus vecinos…/… Aquella república ha adquirido ya un grado de civilización á que ningún otro estado de la América española ha alcanzado…/… Tranquilidad; sumisión general á la ley común; seguridad en todos los derechos legales…”



Quedaba cerrado “un proceso que había comenzado desde la segunda mitad del siglo XVIII: la dominación efectiva de Inglaterra, la nueva potencia del mundo.”  Una circunstancia que siempre ha sido recordada por los británicos cuando han tenido ocasión; a modo de ejemplo, destaquemos lo que J. Hermoel, Presidente del Consejo de Tenedores de Bonos, decía a Antonio Borrero Cortázar, presidente que fue de Ecuador durante del año 1876: “Habiendo con nuestros capitales favorecido la Independencia de esas repúblicas, y ofrecido muchos compatriotas nuestros su sangre a la causa y bajo el mando de Bolívar, la fortuna del Ecuador ha sido siempre mirada en nuestro país con generosa simpatía”

Sátira británica de 1740, en la que se puede leer la leyenda «Los españoles construyen castillos en el aire, los británicos le otorgan su importancia al comercio».

Conseguidos ya todos los objetivos militares británicos tocaba consolidar otros aspectos; así, en Panamá, “tan temprano como 1826, aprovechando la crisis producida por el enfrenamiento entre Bolívar y Santander, en un acta del 16 de septiembre, los mercaderes istmeños plasman su proyecto histórico: no importa cómo se resuelva el problema político en Colombia, siempre que ambas partes concedan en convertir al Istmo en un país hanseático. Es evidente que el proyecto hanseático tiene una connotación claramente antinacional y, más bien constituye la reedición de un nuevo estatuto colonial, bajo la forma de un protectorado en el que los ingleses tendrían la parte del león, aunque no se proponga al principio separar al Istmo de la unión colombiana. La propuesta hanseatista es, pues, una pretensión histórica que no es progresiva, ni nacional, como lo ha presentado la historia oficial hasta ahora.”

En resumen, resulta un hecho incuestionable que la separación de América y su fragmentación fue conseguida por ejércitos extranjeros, muy especialmente británicos, con el objetivo de desmembrar y conquistar todo el Imperio Español y convertirlo en proveedor de materias primas, objetivo que cumplió a plena satisfacción; que este hecho acabó con la prosperidad y la libertad de un continente que había sido tierra de promisión, próspera y rica, y ahora, en el siglo XXI, es referencia de miseria y tercermundismo, y que no deparó mejor porvenir a la España peninsular, convertida en factoría inglesa y comparsa de sus actuaciones.

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miércoles, 14 de junio de 2017

Los realistas americanos (7)

LOS HERMANOS PINCHEIRA (2)


Este principio es el que parece ser merecedor de mayor atención a la hora de tratar el fenómeno Pincheira. Será necesario hacer un trabajo de introspección en la biografía de los hermanos Pincheira y de las relaciones de éstos, no sólo con Benavides, sino muy especialmente con las tribus de indios con las que tuvieron tratados, y que posteriormente a la desaparición de los Pincheira padecieron graves persecuciones. Una investigación que excede los objetivos del presente trabajo.


Es el caso que, tras la batalla de Maipú, ocurrida el 12 de Febrero de 1818, Antonio Pincheira, que ostentaba el rango de cabo, volvió a su hogar en Chillán, al parecer con la intención de retirarse de la lucha. Pero los separatistas lo persiguieron, haciendo que huyese a la montaña, donde acabarían uniéndose sus tres hermanos y un conglomerado de gente de la más variopinta extracción.

En ese mismo periodo, Benavides había sufrido cárcel, fusilamiento, alistamiento en las tropas separatistas, fuga y creación del ejército nacional que hemos señalado más arriba. Sería el devenir de estos acontecimientos los que unirían en la acción a Benavides y a los hermanos Pincheira.

El inicio de la lucha, así, se presenta como una respuesta de supervivencia física que, lógicamente, y a la vista de los acontecimientos, debió dirigir a la formación de una resistencia a favor de los principios humanos y patrióticos conculcados por los nuevos señores de lo que antes habían sido las Españas.

Una lucha que marcaba los estertores de la muerte de la Patria, pero que podía haber marcado el resurgir de la misma. Situación ambivalente que ocasionó la persecución de estos ejércitos patriotas por parte de los gobiernos coloniales en el curso de lo que sería conocida como “la guerra a muerte”. En el curso de la misma no se permitían benevolencias y todo estaba permitido conforme imponía el estilo británico; desde la traición hasta los intentos de transmitir enfermedades. Y como no podía ser menos, la creación de una novela degradante, nos presenta a los Pincheira como seres sin entrañas especializados en “robar haciendas, violar mujeres y degollar niños y ancianos” .

No vamos a defender que se tratase de ángeles caídos del cielo; no vamos a defender que todos sus actos fuesen inmaculados; vamos a defender que trataron a los enemigos de la Patria con la misma benevolencia que los enemigos de la Patria trataron a los patriotas, siendo que los hermanos Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira se alzaron contra las tropas separatistas en 1817 y durante 15 años mantuvieron una guerrilla en nombre del rey, pero sin contacto con el rey; plenamente a sus expensas… y abandonados por quienes debían haberles prestado apoyo. Sus hermanas Rosario y Teresa darían apoyo en la retaguardia, mientras la represalia de las autoridades contra la población que les prestaba apoyo adquiriría un carácter feroz y sanguinario.

La propaganda liberal democrática de los gobiernos títeres mantenidos al calor de los intereses anglo-norteamericanos no dudaron en presentar a los Pincheira como banda de criminales,  pero como señala Manuel Pérez Godoy, “los hermanos Pincheira son una guerrilla, no una gavilla de bandidos, y esto se debe a que sí tienen ideas políticas representadas en el “realismo”, pero estas no alcanzan mayores objetivos por lo limitadas que son.”

No faltaban las deserciones en el ejército separatista, que se sumaban al ejército patriota de los hermanos Pincheira, con los que acometían actos de envergadura, como la liberación de Chillán con las tropas de Benaviedes, el 18 de Septiembre de 1819,  mientras el gobierno títere de Santiago celebraba, bajo la tutoría de las autoridades británicas, el primer aniversario de la secesión de Chile.

La acción de los hermanos Pincheira muestra “una afinidad de los sectores plebeyos a la causa realista como contraposición a los patriotas [separatistas], debido a circunstancias puntuales donde aflora un descontento a esta nueva forma de hacer política, representada en la elite que se hacía cargo del país.”

Entre 1817 y 1832 asaltaron numerosas poblaciones chilenas, pero viéndose acosados y reprimidos en la parte chilena, se radicaron en Argentina y sus correrías alcanzaron principalmente a Mendoza, pero también a San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Señala Manuel Pérez Godoy que “estos ataques realizados por el caudillo realista se veían facilitados, en primer lugar, por las alianzas entre José Antonio Pincheira y los caciques pehuenches, ya que, según nos dice Bengoa, estos “jugaron un papel principal en el contacto con las pampas argentinas, puesto que controlaban los pasos de una parte a otra del territorio” 

Pero es en 1820 cuando, en el curso de la campaña desarrollada contra Benavides también se desarrolla la misma contra los Pincheira. Adolfo Márquez Esparza nos relata el desenlace de la cacería: “Arriagada, con una fuerza regular de 200 soldados, emprende la primera persecución de la banda de Antonio Pincheira, entrando en campos neuquinos por el paso Epu Lafquen. Pincheira es alertado y huye a sus refugios de Butalón. Arriagada reduce a cenizas las tolderías y ranchos de Epu Lafquen y regresa a Chillán con algunos animales y cinco prisioneros a quienes hace ejecutar en la plaza pública.”

Durante esta incursión, un tal Manuel Turra traicionará la acción de los Pincheira y  dará al sanguinario Arriagada las claves de seguridad mantenidas por los patriotas: Los refugios, los códigos de comunicación… Pero acabarán reorganizando la resistencia de forma que mantenían viva la preocupación de las autoridades coloniales, que buscaban el fin del conflicto utilizando todos los métodos a su alcance; desde los diplomáticos hasta los del asesinato indiscriminado. Utilizando los mismos métodos aplicados por los británicos contra los indios, los gobiernos de las nuevas colonias británicas intentaron acabar con la resistencia de los Pincheira introduciendo la viruela en sus filas.

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jueves, 8 de junio de 2017

Las "formas" del comunismo (7)

Mentira y exterminio, arma política (5)


Los campesinos ucranianos se rebelaron contra la tiranía soviética quemando las cosechas, matando el ganado y destruyendo la maquinaria. La respuesta dada por el régimen marxista fue el conocido “Holodomor”. “Holodomor es una palabra ucraniana que significa “holod”, hambre, y “moryty”, muerte entre sufrimientos, y es también el calificativo preciso que se le dio al plan de Stalin para frenar las revueltas y darles un duro escarmiento a los insurrectos.” 



“Las autoridades locales se apresuraron a cumplir las disposiciones de Moscú, requisaban la comida que se encontraba escondida en las casas de campo y que era lo único que estas familias tenían para comer. Muy pronto sobrevino una aguda “escasez inducida” de alimentos. Este país, de tierras fértiles, considerado el granero de Europa, se enfrentaba a una “hambruna artificial”, una hambruna creada adrede para matar, un plan siniestro que provenía de los estómagos satisfechos y llenos de los comunistas del kremlin para dejar sin algo que comer al pueblo ucraniano. Se comenzaban a alcanzar los objetivos sádicos de Stalin al infringir a la población ucraniana, uno de los mayores sufrimientos que pueda experimentar el ser humano como es la “muerte por inanición”, una de las más pavorosas.” 

De nada sirvió el enfrentamiento de los ucranianos: “Los combatientes ucranianos se enfrentaron a los rojos con decisión provocando la prolongación del conflicto durante 4 años. El general-jefe de la caballería del ejército negro, Alexis Martchenko, que durante muchos meses combatió junto a los bolcheviques, ahora era perseguido y duramente atacado por esos mismos camaradas. Años antes, en buena parte de Rusia y en sus alrededores, la revolución no hubiese triunfado, de no haber sido por la efectiva colaboración del  ejército insurreccional ucraniano como también se conocía al Ejército Negro, pero ahora la orden de Lenin era clara; acabarlos y recuperar Ucrania. No por gusto el general Martchenko, luego de haber perdido a buena parte de sus tropas, pronunció decepcionado estas palabras: "Sí, hermanos. Ahora sabemos bien lo que son los comunistas".

Lo peor del caso es que Ucrania no es más que un ejemplo en el genocidio comunista: “En la segunda mitad del Mayo de 1944 por un decreto del comité de Defensa del estado soviético, los Tártaros de Crimea fueron expulsados de su tierra y dirigidos a campos de trabajo y concentración donde murieron por miles. Los Generales Serov y Kobulov coordinaron la operación y utilizaron más de 30.000 tropas de NKVD.Más de 200.000 Tártaros fueron despojados de toda pertenencia y apilados en vagones y camiones donde se les trasladó a los campos de exterminio del Este de la Unión Soviética, Uzbekistan, Kazakhstan etc. en el trámite los NKVD fusilaron sumariamente a numerosos seres humanos que se resistieron al tratamiento Stalinista.”
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martes, 6 de junio de 2017

EL CANTONALISMO: ARMA BRITÁNICA CONTRA ESPAÑA (5)

EL CANTONALISMO: ARMA BRITÁNICA CONTRA ESPAÑA


El partido republicano –federal–, que se había fundado en noviembre de 1868 y conseguido una representación parlamentaria apreciable en las siguientes elecciones, no había hecho sino decaer desde entonces. “Nadie ha destruido la Monarquía en España, nadie la ha matado; la Monarquía ha muerto por una descomposición interior”, declararía el republicano Emilio Castelar. (Dardé 2014)



Reforzando esa idea, hay que señalar que para la proclamación de la República hubo de alterarse la legalidad, ya que el artículo 47 de la constitución vigente no autorizaba la reunión conjunta de las cámaras, el artículo 74.4 señalaba que la abdicación del rey debía ser sometida a autorización legal, y el artículo 110 y siguientes impedían semejante alteración. Al respecto señalaba Pi y Margall:

A pesar de tratarse de un cambio tan radical en nuestras instituciones, no dio la proposición lugar a rudos ni acalorados debates; los más acérrimos enemigos de la República doblaban la cabeza ante la inexorable ley de las circunstancias, y se circunscribían a salvar sus opiniones o manifestar el temor de que no correspondiera la nueva forma de gobierno a las esperanzas de los que con tanto calor la habían defendido y estaban llamados a regirla. Eran sosegados y patrióticos, así los discursos de los que defendían la proposición, como las breves arengas de los que las combatían, y la discusión llevaba todo aquel sello de majestad que desde un principio caracterizó sesión tan grandiosa.

Lo único cierto es que al haber quedado vacante el trono, el 12 de febrero se proclamaba la república, siendo designado presidente Estanislao Figueras, que procedió a convocar cortes constituyentes y afrontar los problemas que acosaban: La guerra carlista; la sublevación de Cuba; las revueltas sociales. Su forma de solucionar los problemas se centró en promulgar una amnistía y en suprimir las quintas.

Lo que también parece cierto es que la situación cogió a todos por sorpresa, y al fin fue el resultado de una maniobra política improvisada sobre la marcha.

Los progresistas radicales encabezados por Ruiz Zorrilla pactaron con la dirección del republicanismo federal la proclamación de la primera República en una decisión inconstitucional de las Cortes, el once de febrero de 1873. El régimen republicano se constituyó en una Europa en la que la mayor parte de las potencias eran monarquías. La III República francesa, instaurada en 1871, estaba dirigida por políticos conservadores, y Suiza era la excepción que confirma la regla. (Pich 2012)

Es el caso que en la sesión del 11 de febrero de 1873 Pi y Margall  presentaba una moción, apoyada por Salmerón y Figueras, en la que se proclamaba: «La Asamblea Nacional reasume todos los poderes y declara como forma de gobierno la República, dejando a las Cortes constituyentes la organización de esta forma de gobierno». Fue aprobada la proposición por 258 votos contra 32.

Quedaba evidenciado que la huída del rey puso en vigor lo que los republicanos se habían mostrado incapaces de instaurar: la República, que como culminación del esperpento venía a señorearse en la desmembración de España; algo que, dada su inutilidad, no podrían conseguir… de momento.

Y es que es necesario tener en consideración que

En Europa antes de 1789 -y en Hispanoamérica antes de la Emancipación-la noción de patria estuvo íntimamente ligada a la persona -simbólica-del monarca, que individualmente podía ser odiado o atacado, sin afectar la idea misma de la monarquía. Este concepto integraba la sociedad en un todo organizado, con una jerarquía de dominación y subordinación, teniendo al monarca en la cúspide de tal sociedad. Por consiguiente, a través de esta relación común, los súbditos de un monarca pertenecían a una misma patria, los que no lo eran resultaban extraños a esta patria. Pero cuando el monarca desaparece, ¿sobre qué se funda el concepto de nación? (Bonilla 1972: 62)

La realidad, ante esta situación, se presentaba con todas las divisiones, incluso en el seno de la división de los progresistas. Todo hacía indicar que la llegada al gobierno de los más inútiles entre los inútiles no iba a solucionar los problemas que acuciaban a España.
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jueves, 1 de junio de 2017

LA CONQUISTA BRITÁNICA DE ESPAÑA (XXVII)

 

ASPECTOS ECONÓMICOS DE LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX


La separación de la España americana comportó una seria de problemas, también económicos, en unos momentos en los que se hacía más necesario el apoyo financiero; así, la falta de plata generó una escasez de oferta monetaria, lo que llevó, de inmediato, a una subida de tipos de interés que frenó la actividad financiera y, a renglón seguido, la empresarial. (Velarde 2005)

La evidencia del servicio que prestaba a España el Tratado de Libre Comercio tuvo una de sus primeras expresiones el 16 de febrero de 1836, cuando Mendizábal liquidó y declaró nulos todos los créditos a cargo del estado que no fuesen presentados a reconocimiento antes de 31 de diciembre del mismo año. Una argucia liberal que sirvió para despojar de sus derechos a los prestamistas menos avispados, que no eran precisamente banqueros.

Y es que Juan Álvarez Mendizábal era un liberal radical procedente, curiosamente, de Gran Bretaña, donde se dedicaba a los negocios. Fue reclutado por la regente Maria Cristina para solucionar la situación militar, política y sobre todo económica, creada por los liberales moderados encabezados por Cea Bermúdez y Martínez de la Rosa, y era tenido por los liberales como la panacea.

En lo económico, el agradecimiento de los liberales al apoyo inglés posibilitó la crisis del textil de 1837 en Barcelona, lo que conllevó una importante revuelta que fue duramente reprimida por Espartero en 1842. El autor del bombardeo, el jefe de la masonería barcelonesa y militar a las órdenes de Espartero, Juan Van Halen, llegó a derribar más de cuatrocientos edificios con las bombas que para el caso le proporcionó el ejército inglés.

La situación provocó un malestar generalizado que acabaría con la regencia de Espartero en 1843.

E, este periodo, no obstante, tomaría auge el sistema crediticio, siendo que el año 1838 se crea la primera Caja de Ahorros de España, la de Jerez de la Frontera, que dará lugar en 1839 a que se ordene la creación de cajas provinciales, ligadas a los Montes de Piedad de la Iglesia.

Pero la situación de crisis generalizada era manifiesta; a la crisis del conflicto carlista se unía la crisis económica, así como la falta de sentido solidario que había posibilitado el predominio mundial de España en los siglos anteriores. Y de ello se daban cuenta también en el extranjero; así,

En su Diario de un Turista, de 1839, Stendhal, el maestro de la novela realista, recoge con la perspicacia propia de su talento sus impresiones tras un viaje de Perpiñán a Barcelona: «Los catalanes quieren leyes justas –anota–, a excepción de la ley de aduana, que debe ser hecha a su medida. Quieren que cada español que necesite algodón pague cuatro francos la vara, por el hecho de que Cataluña está en el mundo. El español de Granada, de Málaga o de La Coruña no puede comprar paños de algodón ingleses, que son excelentes, y que cuestan un franco la vara». Stendhal, que amén de escritor era también un ducho conocedor de la administración napoleónica, para la que había trabajado, capta al instante la anomalía: el arancel proteccionista, implantado por los gobiernos de España en atención a la perpetua queja –y excelente diplomacia– catalana, ha convertido al resto de España en un mercado cautivo del textil catalán, cuando es notorio que es más caro y peor que el inglés. (Ventoso 2014: 3)

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX (5)

 

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX


Estas intentonas eran fruto del permanente ambiente conspiratorio auspiciado por una junta anti esparteriana radicada en París en la que tomaba parte O’Donnell y un núcleo de liberales moderados, al amparo del gobierno francés. La intentona acabaría en fracaso, si bien en esta ocasión las represalias no fueron tan sangrientas como en otras ocasiones.



Tras la llegada de Espartero a Vitoria el 22 de octubre con 32.000 hombres, ya con la insurrección derrotada completamente, la estrategia del regente habría sido de relativa clemencia, liberando a prisioneros y permitiendo al poco tiempo el regreso de los desterrados a otros puntos de España, así como de soldados rasos y militares de poca graduación emigrados a Francia. (Mikelarena 2009: 244)

Pero el enemigo era, sin lugar a dudas, el Carlismo, y en él convergían todas las diatribas, tanto del gobierno como de quienes conspiraban contra él. Tan es así que el sistema, presumiblemente con el único objetivo de insultar, como en nuestros tiempos hacen apellidando fascista todo lo que muestra insumisión con el poder establecido, hacían lo propio en el momento, apellidando carlista a todo aquel que criticaba el sistema del momento.

Coincidiendo con esa especulación, y siendo conocido el exilio carlista en Francia, donde se encontraba refugiado un importante contingente carlista, en el que figuraban altos funcionarios, miembros del clero, unos 1000 oficiales y jefes y gran número de personal de tropa, se utilizaba semejante afirmación, siendo que acerca de la participación carlista en estas conspiraciones, las crónicas liberales se contradicen manifiestamente… aunque tal vez lo hiciesen siguiendo la doctrina liberal que marca como honorable el uso de la mentira si ésta encamina a la obtención de sus objetivos.

Sea como fuere,
Flórez asegura que la junta conspiratoria de París estaba formada por «varios personajes emigrados de los dos bandos absolutistas vencidos en 1839 y 1840», si bien a continuación afirma que no todos los carlistas estuvieron implicados, negándose a colaborar los más consecuentes. (Mikelarena 2009: 246)

El problema, como señalaba Jaime Bálmes era otro:

Hasta ahora, preciso es confesarlo, ninguno de nuestros gobiernos ha acertado a cerrar el cráter de las revoluciones, y por eso se han reproducido sin cesar y más terribles cada vez, y se reproducirán en adelante, si la máquina de gobierno no se asienta sobre una base que, con su anchura y solidez, pueda asegurarnos de que no bastará un empuje cualquiera para sumirnos en nuevas catástrofes. (Balmes 1950: 81 vol 6)

¿Cuáles son hasta ahora los beneficios que nos ha traído la libertad?.../… Yo creo que nadie podrá decírnoslo, y así es que no ha de parecer extraño que el pueblo español no se tome por las nuevas formas políticas el interés que algunos quisieran…/…(Balmes 1950: 76 vol 6)

Pero lo que acabaría con la regencia de Espartero es el Tratado de Libre Comercio firmado  con Inglaterra  en 1841, que permitía la entrada libre de tejidos de algodón ingleses y perjudicaba a la industria textil y a la burguesía catalana, hasta entonces uno de los baluartes del progresismo. Como consecuencia de esa alianza de Espartero, el 75% de la industria textil se vio forzada a cerrar.

Como consecuencia prodigaron las conspiraciones contra Espartero, lo que dio lugar a movimientos populares de protesta en Barcelona en el que tomaron parte republicanos y obreros de la industria textil. Espartero prohibió las asociaciones de obreros, al tiempo que prodigaban las acciones violentas.

Abundaron las barricadas y las luchas callejeras contra las tropas del gobierno presidido por el marqués de Rodil, creándose una Junta Popular Directiva Provisional, que fue liderada por los republicanos locales. (Rolandi 2005: 7)

La anarquía se apoderó finalmente de la situación, Una junta revolucionaria se hizo cargo de la ciudad mientras los miembros de la junta saliente emitieron un comunicado en el que informaban:

La junta ha cesado ya, y Barcelona está en la anarquía. Los que firman no saben si su vida durará dos minutos. A las dos y cuarto de la tarde del 2 de Diciembre de 1842.—Juan de Zafont, Antonio Giberga, Laureano Figuerola.

Las turbas frenéticas que dominaban la ciudad, quisieron exigir del venerable abad Zafont y de sus compañeros que les prestasen sus nombres para una resistencia loca; pero se negaron á ello con entereza, y en medio de aquella confusión, se formó una junta provisional de gobierno, compuesta de nueve hombres totalmente desconocidos en Barcelona. (Orellana, II: 124)

Estos enfrentamientos conllevaron finalmente un bombardeo de la ciudad, protagonizado por las tropas de Espartero, que tuvo lugar durante el 3 de diciembre de 1842 y se inicio a las 11:30 de la mañana, desde el castillo de Montjuich, concluyendo alrededor de las 12 de la noche con la rendición de la Junta Revolucionaria a las tropas gubernamentales, comandadas por el Capitán General Van Halen. Concluyó con 400 edificios destruidos y causando centenares de muertos.
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domingo, 21 de mayo de 2017

Tal día como hoy, veintiuno de mayo



EFEMÉRIDES HISTÓRICAS

El 21 de mayo de 1878 en Loma Pelada se dio fin a la Guerra de los Diez años de Cuba. Algunas partidas, lideradas por Maceo, continuaron la guerra algún tiempo más. El jefe mambí Bonaechea continuará combatiendo con su escuadrón de caballería hasta abril, momento en que depuso las armas y reinó la paz en toda la Isla hasta el inicio de la Guerra Chiquita. La última, la del jefe mambí Pedro Martínez Freire, se rendirá el 6 de junio.
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domingo, 14 de mayo de 2017

SIGLO XIX: OBJETIVO, LA DESTRUCCIÓN DE ESPAÑA (5)


La milicia había sido definitiva para aupar al poder a los progresista en numerosas ocasiones: En 1822, 1835, 1836, 1840... y evidentemente, en el mismo año 1854, cuando Espartero era reconocido como el símbolo de la revolución. Incluso en Barcelona, ciudad que no olvidaba el bombardeo inicuo perpetrado dieciséis años antes, lo proclamaba como héroe, y los revoltosos gritaban vivas a Espartero. Y cuando se declaró la huelga general en 1855 y una delegación obrera se preparaba para salir hacia Madrid, se elaboró un manifiesto que concluía con un «¡Viva Espartero! ¡Viva la Milicia Nacional! ¡Viva la libertad! ¡Viva la libre asociación, orden, trabajo y pan.

“Desde 1830 aparecieron en Cataluña sociedades de resistencia entre los obreros de la industria textil, las cuales tuvieron una vida incierta, más o menos complicada por las alteraciones políticas de la época. El momento de mayor auge del societarismo catalán corresponde a 1854-1855. El ímpetu ideológico subversivo fue una adaptación del utopismo de un Cabet y, sobre todo, del individualismo antiestatal proudhoniano. Ello explica la aceptación del credo bakuniniano, difundido por Fanelli, discípulo de Bakunin, en 1869, y la fundación en Barcelona de la Federación Regional Española de la Internacional (1870), de declarada tendencia anarquista. Esta corriente se difundió por Valencia, Murcia y Andalucía, mientras que el grupo madrileño se orientaba, conforme a un espíritu burocrático y ordenancista, hacia la posición autoritaria marxista. Disuelta la Internacional en 1874, este último grupo engendró, sucesivamente, el Partido Socialista Obrero Español (1879) y la Unión General de Trabajadores (1888). Su organizador fue Pablo Iglesias. El socialismo logró escasos adherentes en la periferia mediterránea y andaluza; en cambio, los obtuvo en la zona de la industria pesada del Norte (Vizcaya y Asturias).” (Vicens 1997: 65)

El bienio progresista fracasó, entre otras cosas, por la permanente conflictividad social a la que se unieron otras causas: epidemia de cólera, alza de precios del trigo, malas cosechas, tensiones entre obreros y patronos en las fábricas, incumplimiento de promesas hechas por el gobierno…

Durante el primer trimestre de 1855 los tumultos se suceden de forma ininterrumpida, y en casi todos ellos la motivación profunda radica en el malestar social que domina el país. (Urquijo 1981: 20)

El 21 de julio de 1855, el capitán general de Cataluña, Juan Zapatero, promulgó la prohibición de todas las asociaciones obreras, lo que ocasionó la convocatoria de una huelga general que sería la primera convocatoria de este tipo en la historia de España.

Cataluña asistió a la primera huelga general, declarada por los trabajadores para arrancar del gobierno —donde de nuevo se hallaba Espartero— el derecho de asociación (1855); Andalucía y Castilla contemplaron extensas manifestaciones de campesinos, en son de protesta por la terrible condición en que habían caído desde que la Iglesia había perdido sus bienes y éstos habían pasado a manos de capitalistas sin escrúpulos. El gobierno de Espartero no pudo resistir ni las presiones de base ni las intrigas de altura. Y así se esfumó el bienio de la Vicalvarada. (Vicens 1997: 61)

La larvada y creciente conflictividad social surgiría nuevamente con fuerza seis años más tarde, en 1861, con la sublevación de los campesinos en Loja, que obtuvo una cruel respuesta del gobierno, que acabó llevando a efecto fusilamientos en masa, y llevaría una marcha creciente hasta 1868, el año de la Gloriosa.

Al amparo de la septembrina, el obrerismo catalán empezó a movilizarse con la intención de crear una amplia plataforma que representara sus intereses de clase: la Dirección Central de las Sociedades Obreras de Barcelona, que meses después pasará a llamarse Centro Federal de las Sociedades Obreras de Barcelona. A animarlos llegaría Giuseppe Fanelli, enviado por Bakunin como representante de la AIT. La Asociación Internacional de los Trabajadores había sido fundada en Londres (otra vez, curiosamente Inglaterra), el año 1864, como iniciativa de anarquistas, sindicalistas y socialistas.

Por su parte, Bakunin, en septiembre, había fundado en Ginebra la Alianza de la Democracia Socialista

Sus miembros más destacados fueron Eliseo Reclús, Giuseppe Fanelli, Alberto Tucci, Arístides Rey y Nikolai JUkovsky. Esta organización pidió posteriormente su ingreso en la AIT. El Consejo General denegó esta solicitud, disolviéndose la Alianza como organización internacional e indicando a sus secciones el ingreso en las respectivas federaciones nacionales y locales de la Internacional. Teniendo en cuenta estas premisas, el Consejo General aceptó la entrada de la Alianza a la AIT en julio de 1869. (Tormo: 7)

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lunes, 8 de mayo de 2017

FERNANDO VII, DESEADO Y FELÓN (3)

El 4 de mayo de 1814, Fernando VII declaró nula la Constitución de Cádiz, así como toda la legislación elaborada por las Cortes "como si no hubieran pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo”.



Con estos precedentes, no es de extrañar la postura adoptada tras los hechos de Cabezas de San Juan de 1820. Este levantamiento daría pie al periodo conocido como trienio liberal, que finalizó en 1823 con la irrupción de un cuerpo expedicionario francés conocido como los Cien mil hijos de San Luis, dirigidos por el masón duque de Angulema, que venía acompañado por el general Guillerminot, Venerable de la Logia de los Filadelfos y el mariscal conde de Beurnonville, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia.

Entre 1820 y 1823, periodo en el que Fernando VII no ejercía el control sobre la vida nacional, la actividad política posibilitaba la descomposición nacional, mientras, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, Fernando VII, como Carlos IV hizo en su momento, intentó retirarse a México para librarse de los liberales, mientras las conspiraciones palaciegas venían a representar la contrapartida de las sublevaciones liberales. Así, llegaron a contabilizarse hasta 9 conspiraciones, entre las que la más seria fue la de Urgel en 1822.

En este periodo, el masón O’Donoju fue nombrado gobernador de México, tras lo cual se puso a merced de los insurgentes, firmando con Agustín de Iturbide un convenio por el que acabó disolviendo las milicias leales a España. Así, Iturbide consigue organizar el movimiento separatista, que contó con el apoyo de los realistas, contrarios a la política liberal del gobierno y declaró la independencia el 28 de Septiembre de 1821, que fue seguida por Panamá, Guatemala, Santo Domingo, Venezuela, Perú, Ecuador…

En julio de 1822, las fuerzas fieles a Fernando VII se levantan en armas, y en un enfrentamiento con la milicia son vencidas el 7 de Julio. Grandes fueron las fiestas y la prensa liberal dedicó amplios capítulos para la explicación autocomplaciente en el que queda manifiesto el espíritu de revancha liberal. Mientras, Fernando VII huía a Sevilla.

En este maremagno, la vida política no era de otro tenor, dando lugar a que entrase en el gobierno otro masón como secretario de Guerra, Antonio Olaguer Felíu, abierto partidario de la independencia de América.

La falta de autoridad del Gobierno se tradujo en un endurecimiento de la vida política, que adquirió las connotaciones propias de un ambiente de guerra civil con posturas irreconciliables y acciones extremistas como matanzas, deportaciones y destrucciones. Finalmente, el 7 de Julio de 1822 se subleva la guardia real en Madrid en defensa de Fernando VII.

El 15 de Agosto de 1822 se produce el Manifiesto de la regencia de Urgel en apoyo de Fernando VII, y en el que se señalaba el estado de postración en que se hallaba España y el engaño al que había sido sometido el pueblo español.

En respuesta al mismo, el pueblo se organizó en guerrillas que se enfrentaron al ejército, y de ello era conocedor Fernando VII, que pidió ayuda a la Santa Alianza, que acabaría formando un ejército conocido como Los Cien Mil Hijos de San Luis que el 6 de abril de 1823 acabaría invadiendo España con apoyo de las milicias realistas y poniendo a Fernando VII como rey absoluto.
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jueves, 4 de mayo de 2017

EL DERECHO DE INDIAS (5)

EL DERECHO DE INDIAS (5)

Y es que la encomienda, que tan ferozmente fue combatida por Bartolomé de las Casas, y que se aplicó en todas las provincias ultramarinas, fue al cabo algo muy distinto, según nos indica Guillermo Gómez Rivera, profesor filipino de nuestros días, quién refiere que: “la encomienda española es la unidad social precursora de los pueblos fundados por España en estas islas que, luego, hicieron los municipios, que a su vez, unidos por calzadas, crearon las provincias filipinas que conocemos hasta ahora. La encomienda estaba encabezada por dos oficiales españoles: el encomendero y el cura misionero. El misionero estaba allí para enseñar la doctrina cristiana y el encomendero estaba allí para asistirle al misionero, guardándole del peligro y obligado por el rey a proveer por él y la Iglesia Católica. Es por eso que el encomendero tenía que atraer a los indios para que permanecieran dentro de la encomienda y “bajo las campanas” porque los tenía que organizar para que cultivasen la tierra y plantasen, además de arroz, maíz y legumbres traídos por los Galeones de México y hasta de China. (calabaza , lanca, papaya, tomates, cebollas, cacao para el chocolate, café etcétera además de frutales como la manga la ciruela, el chico, la guayaba, el guayabábano, los atis, el santol, el camachile, la macopa, etc. etc. y el camote, la patata, el ube, el maní, la casava, el gabe, etc. etc.,) Es en la encomienda donde el indio aprendió a guisar los platos filipino-hispanos que conocemos hoy día. Pero esos guionistas …/… Tan solamente presentan al encomendero como un tipo cruel que constantemente mete en la cárcel a los Indios sin decir por qué. Todo esto es para la mentirosa propaganda de los sectarios WASP usenses en contra de ambos España y la República Filipina de 1898.”



Abonando lo dicho, y abstrayéndonos de anti-encomenderos y pro-encomenderos debemos saber qué era la encomienda. Jesús Antonio de la Torre Rangel, nos dice que la encomienda fue “un derecho concedido por merced real a los conquistadores destacados –beneméritos de las Indias- para percibir y cobrar para sí los tributos de los indios que se le encomendaren; el indio ‘encomendado’, como hombre libre pero vasallo, pagaba en especies –con el producto de sus tierras-, en servicios personales o con trabajo en el predio o en las minas del encomendero, ese tributo debido al Estado”  Pero como señala el señor Gómez Rivera, la encomienda también es el principio de la municipalidad.

No obstante, parece que en medio de esta situación comenzó también a desarrollarse el abuso. Pronto empezaron también las denuncias. El dominico fray Antonio de Montesinos, el domingo antes de la Navidad de 1511 proclamaba en su sermón: “¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís?¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto, que en el estado [en] que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo. (En una nueva homilía) amenazó a los españoles con negarles la confesión y la absolución si persistían en el maltrato a los indios, diciéndoles que podían dar cuenta de todo esto a las autoridades españolas.” 

Excesos. Inadmisibles excesos de los (o de algunos) encomenderos… que eran punibles por la ley, como señala Fray Antonio de Montesinos, y como consiguió Fray Bartolomé de las Casas.

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martes, 2 de mayo de 2017

Nada en común (X)

Sigue 1965

Una persona se identifica como tal en tanto en cuanto se reconoce a sí misma como ente autónomo, distinto de los demás. Cuestión de la socialización, y para el caso, cuestión de la OJE, imbuir en los educandos que esa individualidad, debiendo fomentarse, jamás debe enfrentarse a los intereses de la sociedad, sino que, bien al contrario, y como nos enseñase Nuestro Señor Jesucristo, cada uno debe aplicar sus talentos, no en beneficio exclusivamente propio, sino al servicio de la comunidad, al servicio de la Patria.

En el Hogar Valencia se integró en una escuadra, organizada jerárquicamente, con su Jefe de Escuadra y su Subjefe, la cual se integraba en una Centuria, y ésta en un Hogar, cada una con sus respectivos mandos. El mando estaba reservado para los mejores, y para los mejores en todos los aspectos. La jefatura no era democrática, sino que surgía de la propia esencia del grupo.

¿Quién era el jefe de escuadra? Aquel que en el seno de la escuadra demostraba mejores cualidades era elevado a la jefatura por sus propios compañeros.

Los otros mandos del Hogar... o en su caso del Campamento, estaban representados por otros compañeros que habían demostrado cualidades para el mando; cualidades para desarrollar las actividades propias de cada momento, y además habían realizado los correspondientes cursos preparatorios, con una formación pedagógica que les capacitaba para el desarrollo de sus funciones.

Toda actividad desarrollada en la OJE perseguía un fin concreto, enmarcado, indisolublemente, en la formación integral del chico. El objetivo era formar hombres viriles y responsables en la vida, desarrollar la iniciativa y la invención; la salud, la energía física y espiritual; la alegría de vivir; el amor al prójimo. La enseñanza no era reglada, sino vivida, enmarcada en la virtud y el esfuerzo y exigencias personales.

A los mandos se les exigía formación de lo más variada, donde no escapaba formación para actuar ante un incendio o ante un accidente, ante una inadaptación de un muchacho o ante actividades de aire libre.

Una formación que les permitió realizar labores que perduraron en el tiempo; desde la repoblación forestal de grandes extensiones de territorio, que transcurridas décadas pudieron ser arrasadas por el fuego y la incompetencia de los políticos democráticos, hasta la formación de maestros o de agricultores. Eugenio Martí Sanchís, Jefe Nacional de Rurales del Frente de Juventudes tuvo mucho que decir al respecto.

Y es que, primero la O.J., posteriormente el Frente de Juventudes, y finalmente la O.J.E., desarrollaron una serie de funciones de lo más variado, tendentes todas a la formación integral de una juventud que debía ser el futuro de España.

Parece mentira que, tras cuarenta años de desarrollar ésta actividad, fuese todo tirado por la borda, despreciado hasta el infinito, olvidado con saña, e insultado sin límites por quienes, careciendo de toda virtud, se adueñaron de los resortes económicos, sociales y políticos de España.

Y es que, un fallo tuvo el Frente de Juventudes y la O.J.E.: Apartarse del poder; despreciar al sinvergüenza sin ejercer acciones oportunas. Creaba ángeles para un mundo corrompido por demonios, pero ángeles que no imitaban a San Gabriel.

Eran los Campamentos de la O.J.E. ámbitos de libertad, de igualdad, de Justicia. Ámbitos, cotos cerrados a la realidad cotidiana, monopolizada por los demonios familiares de siempre, derechistas, tiranuelos que despreciaban en lo más profundo de su alma la actividad humanista desarrollada por estos idealistas.

En los campamentos se encontraban chiquillos de todos los rincones de España; gallegos y andaluces; canarios y catalanes; y murcianos, y guineanos... Todos en igualdad, con un objetivo común: la revitalización de España en todos sus aspectos; la igualdad entre todos los españoles.

¡Cuántas canciones se cantaban! ¡Cuántos acentos distintos!, ¡cuánta hermandad!, ¡cuánta felicidad! Es una verdadera pena que las últimas generaciones de españoles se hayan visto privadas de tanta generosidad y tanta apertura de espíritu.

Sí, decididamente la OJE dejó su impronta en el espíritu de Cesáreo. No cabe duda que ahí aprendió a amar a España y a la Justicia. Y no cabe duda que su inadaptación a un sistema político eminentemente inhumano procede de estas experiencias.
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lunes, 1 de mayo de 2017

LA INQUISICIÓN Y LA BRUJERÍA (1)


LA INQUISICIÓN Y LA BRUJERÍA (1)

La desinformación general sobre el tribunal del Santo Oficio propicia que existan creencias de lo más variopinto para cada una de las cuestiones con ella relacionada. Así, el año 2013, en Televisión Española, en una obra de ficción, “Águila Roja”, tuvieron la desfachatez de tratar el problema de las brujas en España, en una época que se puede situar en el siglo XVI, como si los hechos se hubiesen desarrollado, no en España, sino en Francia, Inglaterra o Alemania. Y eso es lo que queda en la memoria colectiva como verdad irrefutable: El culto a la mentira.



Pero si por casualidad la víctima intelectual de la Ilustración acaba aceptando la realidad en lo tocante a la brujería y a la Inquisición, siempre le queda el arma llena de orín que afirma “que en España, Portugal e Italia, el Santo Oficio tenía tanto que hacer persiguiendo a judíos, mahometanos y protestantes, que no le quedaba tiempo para perseguir también a las brujas. La revisión sistemática de los archivos inquisitoriales nos demuestra algo muy distinto. Calculo que la Inquisición en los países católicos del Mediterráneo llevó a cabo entre 10.000 y 12.000 procesos de brujería, que, no obstante, fueron sentenciados con penas menores o absolución.”

¡A caramba!, al final resulta que la Inquisición sí trató temas de brujería… Sí, efectivamente la Inquisición trató temas de brujería. Según el historiador Joseph Perez, “En España se juzgó a tantas brujas como en los demás países; la gran diferencia consiste en que los españoles –gracias a la meticulosidad de la Inquisición- rara vez quemaron una bruja; mientras tanto, los tribunales de la mayoría de los países europeos perseveraron en esa práctica cruel hasta finales del siglo XVII.”

Parece que, efectivamente, la Inquisición trató casos de brujería que por lo general acababan con los acusados en manos de médicos. Ese trato dado a la brujería hace destacar un caso de brujería tratado por la Inquisición: Las brujas de Zugarramurdi, en el valle de Baztan.

Por otra parte, en lo tocante a este asunto, “No fue la Inquisición quien inició la persecución sino la justicia civil en Suiza y Croacia. Resulta interesante ver cómo la Inquisición de Milán no sabía qué hacer con dos caminantes nocturnas, que en 1384 y 1390 confesaron haber participado en una especie de aquelarre blanco en el que el hada Madonna Oriente les instruía en la forma de ayudar a la gente a combatir la brujería.”

Siempre en Europa y no en España, el tratamiento de la brujería nos señala que “de un cálculo aproximado de 1000 causas, el 63% fue juzgado por las autoridades civiles; el 17% corresponde a tribunales episcopales, mientras que el 20% corresponde a la Inquisición. La mitad de las 200 causas de que se trata, se debieron al inquisidor Heinrich Institoris, cuya persecución de brujas en el año 1484 había sido autorizada por una bula del papa Inocencio VIII.” 

Las brujas eran adoradoras del diablo, y a quienes confesaban los pecados de haber asistido a misa, los castigaban con azotes que eran infligidos por un brujo. Hacían un remedo de la misa y besaban al “demonio” en las partes pudendas. Acabada la misa, todos cometían actos impúdicos, renunciaban a todos los principios cristianos y esperaban el paraíso del demonio.

Para servir al demonio, profanaban tumbas de niños, a los que mutilaban, comiendo después las partes mutiladas, y llegaron a declarar que habían matado a muchos niños, a los que les chupaban la sangre y comían sus miembros ya que, según les decía el demonio, era mejor la carne de los niños asesinados por ellos.  Pero todo era mentira, producto de las mentes enfermas adoradoras del diablo y sometidas al influjo de determinados brebajes que consumían.

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domingo, 16 de abril de 2017

Los intereses europeos en la destrucción de España (6)

Esa actuación tenía otro sustrato: “A principios de agosto se descubrió en Chile un complot organizado por José Miguel Carrera y sus hermanos para derrocar a O’Higgins y San Martín. Uno de los complotados confesó que el plan de Carrera, que había escapado a Montevideo, era entregar el mando supremo del ejército a Brayer, dejar a su hermano Luis como presidente interino de Chile y volver a los Estados Unidos para organizar una expedición naval para atacar a Perú junto con el mariscal Grouchy y otros oficiales bonapartistas cuyos gastos en Sudamérica serían pagados por el propio José Bonaparte.”

A pesar de estas discrepancias entre los invasores, todo estaba funcionando de acuerdo con el programa establecido; eso se deduce de lo expresado el 19 de junio de 1815 por Simón Bolívar: “Yo deseo continuar sirviendo a mi patria, para el bien general de la humanidad y el aumento del comercio británico”, y manifestaba más: “Estoy convencido de que únicamente Inglaterra es capaz de proteger los preciados derechos del mundo, ya que es grande, gloriosa y sabia.”

Por su parte, la actuación de Gran Bretaña variaba conforme a sus conveniencias, algunas de las cuales son de difícil comprensión; como ejemplo, el sucedido en 1825 cuando tras haber reconocido en 1820 a la Gran Colombia y “a pesar de que el Foreign Office se había entusiasmado ante la que aparentemente parecía destinada a ser la primera nación de América Latina, al cabo de cinco años contemplaba sin inmutarse su descomposición. La Royal Navy incluso participó un poco en ella.”  Quizá, sólo quizá, la razón sería la actuación que tenía previsto realizar en la Guayana, y que culminó en 1831, cuando la consolidó como colonia.

El río revuelto no cejó en el suministro de piezas para los codiciosos pescadores; así, Leslie Bethel señala que “con la independencia, el Perú abrió sus puertos a todas las potencias del mundo y en especial a Gran Bretaña. Si bien las relaciones comerciales entre Europa y el Perú se habían emprendido en los últimos treinta años del siglo XVIII a través del puerto de Buenos Aires, ahora la introducción de las mercancías británicas en el Perú seguía fundamentalmente la ruta del estrecho de Magallanes, en el extremo sur del continente, lo que convirtió al puerto chileno de Valparaíso en el nexo estratégico de este comercio…/… En la primera mitad del siglo XIX los tres países con los que el Perú mantuvo un mayor intercambio comercial fueron, en orden de importancia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia, pero el comercio con el primero era, de lejos, el más significativo.”

“En lo concerniente a la política aduanera, los gobiernos peruanos tuvieron que conciliar múltiples intereses. En primer lugar, existía la presión de los intereses británicos para establecer el libre comercio.”

Colateralmente había otro territorio hispánico, en este caso parte de la corona de Portugal; se trata de Brasil, que el 7 de Septiembre de 1822, declaraba su independencia. Tal vez, pensaremos, las circunstancias en ente caso sean otras… Pero nuevamente Tulio Halperin Donghi viene a darnos un poco de luz cuando señala que “el reconocimiento de este cambio no fue demasiado dificultoso; en 1825, un mediador británico lo obtenía -no sin ejercer alguna presión- de la corte de Lisboa.”  Pocas dificultades hubo; no en vano Portugal hacía ya mucho tiempo que estaba bajo la órbita de Gran Bretaña.

Por otra parte, y conforme a lo señalado por Francisco Javier de la Cruz Macho, “la independencia de Brasil arranca de la invasión de Portugal realizada por los ejércitos franceses. El rey Don Juan VI huye con su esposa Joaquina y el resto de la familia real a Brasil, con la ayuda de la armada inglesa…/… Tras el fin de la ocupación francesa en Portugal se estableció una regencia que se hizo muy impopular, provocando una revuelta liberal que reclamó el regreso del monarca. Juan VI regresa dejando a su hijo Pedro como regente en Brasil. Pero el regreso del monarca a  Portugal supuso un retroceso en el estatus de Brasil que volvía a ser considerada colonia. Este descontento se encauzó en una demanda independentista que tuvo su punto de partida en el grito de Ipiranga (7-9-1822), que declaraba la independencia de Brasil y nombraba emperador al príncipe Pedro.

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viernes, 14 de abril de 2017

Los realistas americanos (6)

LOS HERMANOS PINCHEIRA (1)


Los hermanos Pincheira recogieron los restos del ejército de Benavides, del que en alguna forma habían tomado parte. A ellos se unieron dos mil indios que anteriormente habían seguido a éste, dedicando su labor a acosar la provincia de Buenos Aires. Manuel Perez Godoy dice al respecto que  “Aquí se puede apreciar que el accionar de los hermanos [Pincheira] en las provincias rioplatenses comenzó cinco años después de su conformación en 1817, los cuales se realizaron en pleno contexto de la “guerra a muerte” que se vivía en el Estado chileno.”



La propaganda británica dominaba todos los ámbitos del nuevo estado “independiente”, por lo si Benavides fue tratado como delincuente, los Pincheira no podían aspirar a algo mejor. Sin embargo, conforme señala Carla G Manara, “las fuerzas de la guerrilla organizada respondían a una organización de corte militar que contaba con distintas divisiones entrenadas y con una jerarquización interna de mandos siguiendo el ordenamiento de las fuerzas del ejército real. Cada grupo se identificaba con un lugarteniente y se distribuían por regiones comunicadas entre sí, respondiendo en última instancia al líder.”  El problema no era otro que la falta de referencia a una entidad superior: La Patria española. Pero ese problema no correspondía a los hermanos Pincheira, que atendían a la perfección esa referencia. El problema estaba en la misma estructura orgánica de España, que había caído, literalmente, en poder de sus enemigos, que no la parasitaban, sino que la dominaban en todos los ámbitos, y para quienes los Pincheira, como Benavides, como Agualongo, como Vargas… no eran sino un problema.

El 12 de Febrero de 1818 O’Higgins había declarado la independencia de Chile, que se vio reforzada el 5 de Abril con la derrota de Osorio en Maipú a manos de San Martín.

Antes de esta derrota, la historiografía al servicio de intereses espurios nos relata con un lenguaje propio de quienes tienen a gala el uso de la mentira como argumento digno a tener en cuenta,  que “los hermanos Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira se alzaron contra las tropas patriotas [separatistas] en 1817 y durante 15 años mantuvieron una guerrilla en nombre del rey. Asaltaron, saquearon y robaron mujeres a cambio de recompensa. Sus correrías llegaron hasta Buenos Aires y fueron un problema sin solución para el gobierno.” 

Ciertamente, los hermanos Pincheira, primero en colaboración directa con Benavides y tras la ejecución de éste con organización independiente,  mantuvieron en jaque a los gobiernos neobritánicos de Chile y de las Provincias Unidas, en defensa, no sólo de los derechos de España, sino en defensa de los derechos de los oprimidos; salvaguardando los derechos de los pueblos indios que, como los selkman, posteriormente caerían asesinados en una campaña dirigida desde Londres y por la que se pagaba una libra por cada oreja de selkman.

La historiografía dependiente de los gobiernos neobritánicos se obstina en presentar la lucha patriótica de los hermanos Pincheira, como antes la de Benavides o en otros lugares las de Agualongo o Vargas como la actuación de un grupo de bandoleros. Bien otra parece la realidad, aún reconociendo que en alguna ocasión pudieron acometer alguna acción deleznable… No más deleznable que las acciones acometidas por los ejércitos neo británicos dueños de la nueva situación. Debemos tener en cuenta que “si en un principio la banda la integraron principalmente campesinos, pronto se unieron otros miembros. La persecución de sospechosos realistas por parte de los patriotas [separatistas] y los infaltables abusos de poder llevaron a muchos a unirse a los rebeldes. Parte de la tropa independentista, "exasperada de la necesidad y falta de sueldo", según informes de la época, fue a dar también a sus filas…/… Los Pincheira fueron un problema sin solución para el gobierno. Además de los enfrentamientos armados, el Ejercito recurrió a múltiples tácticas para destruirlos, desde infiltrar espías para crear intrigas entre los hermanos hasta introducir botellas de alcohol con el virus de la viruela en sus filas. Pero nada lograba resultados…/… Hacia 1832 Antonio había muerto en una batalla y Santos en un accidente en la cordillera, y los Pincheira se mantenían como el ultimo bastión realista de Sudamérica. El gobierno propuso conversar de paz y José Antonio accedió. Fatal error; Manuel Bulnes aprovecho la confianza establecida y en una emboscada arraso con ellos. Pablo fue fusilado y José Antonio escapo, pero al final se entrego.”

Nuevamente la mentira, el engaño y traición fueron las armas victoriosas. Pero el caso de los hermanos Pincheira, que durante mucho tiempo ha estado condenado al ostracismo, surge hoy como un elemento digno de estudio.
Así, la historiografía chilena y argentina está sufriendo un cambio al respecto, conforme historiadores independientes van supliendo la acción de los historiadores neo británicos o neo marxistas. Manuel Pérez Godoy señala que “al hacer un balance bibliográfico sobre lo que fue el fenómeno de los hermanos Pincheira a través de la historiografía chilena, podemos ver que existen dos formas de representación sobre este grupo: por un lado, son tratados como una banda de carácter “delictivo” que utiliza el contexto de caos político y económico producido por el período post-independencia en Chile para llevar a cabo correrías y saqueos, sin tener mayores aspiraciones con su accionar mas que el pillaje. Esta postura es expresada por la historiografía liberal del siglo XIX, siendo tomada también por conservadores y el marxismo clásico. Por otro lado, encontramos que posterior a esto se da un giro en torno a la forma de representación de estos hermanos y su accionar, pasando de ser “salteadores” a “bandidos sociales”. Esta postura, utilizada a partir de los últimos años del siglo XX hasta el día de hoy, propone que los hermanos Pincheira fueron un grupo limitado ideológicamente por el la defensa del realismo y que en base a esto sus acciones no trascendieron más allá como para desembocar en quiebres institucionales profundos como una rebelión generalizada o una revolución.
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lunes, 10 de abril de 2017

La Inquisición en América (6)

Hemos visto que, conforme a las instrucciones dadas a los inquisidores, se exceptuó de su jurisdicción, en materias de fe, a los indios. En la número 36 de aquellas instrucciones se lee textualmente: “Ítem se os advierte que por virtud de vuestros poderes no habéis de proceder contra los indios del dicho nuestro distrito, porque por ahora hasta que otra cosa se ordene, es nuestra voluntad que sólo uséis dellos contra los cristianos viejos y sus descendientes y las otras personas contra quien en estos reinos de España se suele proceder, y en los casos de que conociéredes iréis con toda templanza y suavidad y con mucha consideración, porque así conviene que se haga de manera que la Inquisición sea muy temida y respetada y no se de ocasión para que con razón se le pueda tener odio.”  No obstante, luego se clamó porque se derogase esta excepción, debido al uso de la coca, pero la Inquisición se mantuvo firme en lo instruido.

Pero la actividad la desarrollaría la Inquisición, además de la llevada sobre los piratas al servicio de sus majestades europeas, se centraría en instaurar el orden, inexistente en muchos aspectos, principalmente el moral, ya que muchos, amparados en la distancia geográfica que los separaba de sus obligaciones en España, incidían manifiestamente en la bigamia; Fray Pedro de la Peña, obispo de Quito escribía que “casados dos veces hay muchos, una en España y otra por acá”   Parece que lo que se perseguía era la bigamia, no las relaciones extramatrimoniales, sobre las que, parece, se hacía un tanto la vista gorda, a tenor de las noticias que la Historia nos da, sin ir más lejos, de las existentes entre Hernán Cortés y Malinche.

Y es que, parece, “la Inquisición no tenía en principio nada que decir respecto a la fornicación cometida por hombre y mujer. Cabía sin embargo suponer, y a partir de ello debía procederse a la oportuna averiguación, si fornicaban por creer que no había pecado en la unión carnal, lo que evidentemente contradecía un mandamiento cristiano.“ 

Así, la Inquisición no perseguía la fornicación, que es un delito ligado estrictamente con la concepción espiritual, pero sí perseguía, por ejemplo, la bigamia, que es un delito social, y muy especialmente la solicitud de relaciones sexuales de clérigos a sus feligresas. De hecho, “en América predominan los procesos por bigamia, hechicería, supersticiones varias y también hubo una gran proporción de causas contra clérigos solicitantes. No obstante, hubo un porcentaje bajo de procesados por judaísmo.” 

Singular fue el caso de Fray Francisco de la Cruz, en cuyo proceso se manifiesta hereje con principios propios del arrianismo, con capacidad intelectual para defenderlos, manifiestamente contrario en todos los órdenes al orden establecido, fue relajado tras cinco años de proceso.

Antonio Gutiérrez de Ulloa, segundo inquisidor general de Lima, celebró el primer auto de fe en el Nuevo Mundo  el  15 de Noviembre de 1573, con una persona relajada.

“El Tribunal de Lima, desde el momento de su fundación, en 1570, hasta 1820, en que fue abolido, sentenció, según René Millar Carvacho, aproximadamente a 1700 reos, de ellos condenó a muerte a unas cincuenta personas, de las cuales 30 fueron condenadas a la hoguera y el resto salieron en estatua… El período de mayor actividad corresponde a las primeras décadas de la institución, como ya vimos, en las que se concentra cerca del 45% de todas las causas sentenciadas por el Tribunal en su historia... En la última fase, que comprende desde mediados del siglo XVIII hasta su extinción, la actividad disminuye de manera sustancial; en este período fueron sentenciados un aproximado de una causa y fracción al año, cifra bastante inferior a la de la primera mitad del XVII que era de 5 causas al año.

En el siglo XVIII, investigadores de la Inquisición en América cifran las sentencias del tribunal de Lima “en 28 relajaciones, 359 abjuraciones, 124 reconciliaciones, 34 absoluciones y 54 causas suspendidas” , siendo que entre 1570 y 1635 hubo 790 procesos, debiendo señalarse que los historiadores señalan que el número de relajaciones en toda Hispanoamérica fue de 25 o 30 penitenciados, cuestión que es remarcada por Salvador de Madariaga, quién señala que “Sólo en Inglaterra, bajo la dinastía de los Tudor, las víctimas de la persecución religiosa, ya de católicos, ya de reformados, exceden de quinientas» (El auge del imperio español en América, Buenos Aires, 207-208). 

En 1611 se creaba tribunal propio en Cartagena de Indias. “El Nuevo Reino de Granada, durante 40 años (1570-1610), estuvo bajo la jurisdicción del Tribunal de la Inquisición de Lima. En estos años, los comisarios neogranadinos remitieron a este Tribunal 44 casos, todos de hombres, en su mayoría blancos, algunos pocos mestizos y ningún negro o mulato.”

Resumiendo en cifras observamos que lamentablemente, la propaganda anti-inquisitorial y antiespañola ha hecho estragos en las mentes españolas y extranjeras, ya que los datos nos indican que en América, “durante los dos siglos y medio de actividad inquisitorial se dictó, aproximadamente, un centenar de condenas al brazo secular, a diferencia de los seiscientos condenados en España, número que para la época y para todo el tiempo que se está considerando es bastante bajo, ya que los tribunales civiles, por ejemplo, que se ocuparon de “cazar brujas” en Alemania, Francia o Inglaterra, durante el siglo XVII y mitad del XVIII, quemaron casi setenta mil brujas.

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